Real Academia de Ingeniería

La sede de la Real Academia de Ingeniería: El palacio del Marqués de Villafranca

La parte restaurada del antiguo palacio del Marqués de Villafranca, sede de la Real Academia de Ingeniería, fue inaugurada oficialmente por Su Majestad el Rey el 16 de noviembre de 2010.

La Sede está en el número 10 de la calle Don Pedro, hacia la mitad de la manzana que se extiende entre ésta y la de Mancebos, ocupando unos 800 metros cuadrados de las plantas baja y primera, en pleno casco histórico de Madrid muy cerca de Bailén, Las Vistillas y el Palacio Real. Su construcción data del siglo XVII, aunque los terrenos sobre los que se alza ya fueron ocupados durante la época de la Morería.

 

De la Duquesa de Alba a Pedro Almodóvar

María Teresa Cayetana de Silva, la ilustre antepasada de la actual Duquesa de Alba, vivió algún tiempo en este palacio, por estar casada con su propietario, un descendiente del citado Don Pedro en cuyo honor se llama así la calle. Cuentan que Ava Gardner, Jackie Kennedy, los duques de Windsor y demás personalidades del momento lo visitaron en los años 70, cuando ya se había convertido en un restaurante de postín denominado “La Puerta de Moros”, que recibía elogiosas reseñas en el New York Times o el Chicago Tribune.

En 1981, el Club Internacional de Prensa planteó la compra del establecimiento, que no llegaría a materializarse. A finales de los 80 cierra el restaurante y la finca de la calle Don Pedro 10 pasa a ser propiedad de la Agencia para el Aceite de Oliva, dependiente del Ministerio de Agricultura, que instala sus oficinas entre los gruesos muros del palacio. Un ya consagrado Pedro Almodóvar utiliza su fachada para el rodaje, en 1994, de “La flor de mi secreto”.

 

Un Palacio con solera recuperado por la RAI para Madrid

En 2005 Patrimonio del Estado destina el Palacio del Marqués de Villafranca para sede de la Real Academia de Ingeniería, a cambio de que ésta se encargue de su rehabilitación. “Tras las obras, que duraron 20 meses, la Academia se enorgullece de haber recuperado para Madrid un bello edificio parte de su patrimonio histórico y cultural y uno de sus palacios con mayor solera”, afirmaba cuando concluyeron las obras, Aníbal Figueiras, Presidente de esta institución en la que están representadas todas las ramas de la Ingeniería.

El exhaustivo “lavado de cara” del caserón se llevó a cabo bajo la supervisión de los técnicos de Patrimonio Histórico, con actuaciones sobre 18 estancias. El objetivo era armonizar una estructura del XVII a las necesidades de la RAI, la más joven de las reales academias existentes y la única creada durante el Reinado de Don Juan Carlos I, en 1994. Así, de los 1.150 m2 construidos en la parte pública del Palacio del Marqués de Villafranca, la Academia utiliza algo menos de 800 m2, en sus plantas baja y primera, en parte debido al espesor de sus muros.

La “joya” del Palacio es un lienzo de más de 20 metros de muralla del siglo XII que ha quedado al descubierto y perfectamente integrada en el Salón de Plenos, una estancia en la que los académicos se reúnen para debatir sobre las actividades de la RAI. Está realizada en mampostería de sílex unida con argamasa de cal y arena y tiene 4,5 metros de altura.

Destacan también las chimeneas, una colección de relojes, las lámparas, artesonados, tapices de la Real Fábrica, suelos de madera, alfombras, espejos y algunos muebles de nogal, así como un techo decorado con platos de cerámica en el actual despacho del Secretario General, la escalera de entrada y el espectacular Salón de Baile, ahora para recepción de autoridades.

En paralelo a la rehabilitación, la RAI impulsó una investigación sobre la historia del palacio, que culminó con la publicación titulada:

“La sede oficial de la Real Academia de Ingeniería. Historia del Palacio de los Marqueses de Villafranca”

Se trata de un riguroso estudio sobre los orígenes y avatares del Palacio, para deleite de los madrileños en general y de los estudiosos de la Villa y Corte, que llevaron a cabo tres jóvenes investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid: Angela García Carballo, Gonzalo Madrazo García de Lomana y Juan Francisco Mato Miguel. Los tres pertenecientes al grupo de trabajo de la geógrafa y académica de la RAI Josefina Gómez Mendoza, quien se ocupó de la supervisión.

Para este trabajo los investigadores tuvieron que consultar numerosos archivos en los que descansan las pruebas de la existencia del Palacio, que estaban muy dispersas: Archivo Histórico de Protocolos de Madrid, Archivo de la Fundación Casa de Medina Sidonia, Archivo General de la Administración, Archivo del Senado, Archivo de Villa de Madrid, Biblioteca Nacional de Madrid, Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid e Instituto Geográfico Nacional, entre otros.

 

Por aquí pasaban las primeras alcantarillas de Madrid

A través de esta bella publicación, además de los avatares que siguió la construcción del Palacio, ordenada por Don Pedro Alvarez de Toledo, Marqués de Villafranca, vamos conociendo también los usos sociales que regían en cada época. La calle Don Pedro se llama así por el propietario del Palacio, que en sus orígenes ocupaba toda la manzana. Un descendiente de Don Pedro se casó en 1775 con María Teresa Cayetana de Silva, la entonces Duquesa de Alba que inmortalizó Goya. Ambos vivieron en este magnífico caserón, levantado sobre terrenos por donde inicialmente pasaba la muralla árabe y las alcantarillas que le servían de foso.

Cuando los académicos estaban buscando sede y lo vieron por primera vez, el edificio había perdido buena parte de su antiguo esplendor, sustituido por suelos hundidos, muebles, alfombras, telas y tapices muy deteriorados, humedades, vigas podridas, capas de polvo… Sin embargo, el entonces Presidente de la RAI, el Ingeniero de Caminos Enrique Alarcón, supo entreverlo y entusiasmado comenzó las gestiones para conseguir que el edificio se destinara a ser sede oficial de la Academia. Consiguió su objetivo en 2005, con el compromiso por parte de la Academia de llevar a cabo las necesarias obras de rehabilitación y adecuación del edificio.

“Se había acordado, por necesario, proceder a restaurarlo, y se diseñó y ejecutó un plan para ello, que incluía recurrir a los fondos que administra el Ministerio de Fomento para la rehabilitación de arquitectura histórica, así como a la probada generosidad de entidades que ya habían evidenciado su atención a la Academia integrándose en la recientemente constituida Fundación “Pro Rebus Academiae”, OHL, Telefónica y Repsol YPF, para completar la cantidad precisa para acometer la obra”, explica el ingeniero de Telecomunicación Aníbal Figueiras Vidal, anterior Presidente de la Academia. Las obras empezaron en 2007, una vez que la entonces Ministra de Fomento Magdalena Álvarez comunicó la concesión de una subvención oficial con cargo a las partidas del 1% cultural. “Los recursos que los Ministerios de Fomento y de Cultura nos otorgaron y el mecenazgo de Repsol, Telefónica y el Grupo Villar Mir hicieron posible restaurar la parte pública de este noble e histórico Palacio del Marqués de Villafranca que hoy nos acoge. La asignación presupuestaria del Ministerio de Educación y los recursos aportados por los miembros de la Fundación nos permiten celebrar sesiones y homenajes y conceder distinciones en el ámbito de la Técnica y la Tecnología”, añade el anterior Presidente de la Academia.

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